martes, 21 de abril de 2009

Preguntas Inteligentes

Les dejo otra aportación cultural de MAC.

Frases como: ¡ya estamos como en el D.F.! o ¡cómo han subido los precios! son ideales para iniciar cualquier conversación; sin embargo, existen preguntas que realizamos a menudo y carecen de toda lógica. A continuación un listado con algunas de las más populares.
Cuando alguien habla por teléfono y lo primero que pregunta es: ¿A dónde hablo? y por supuesto lo que uno debería contestar es: “pues justamente al numero que marcaste”.
Cuando alguien comenta: “Se me perdió la cartera” e inmediatamente alguien pregunta: ”¿dónde?” como esperando que recuerdes justo el momento y lugar de la pérdida.
Cuando al llegar a tu casa la primer pregunta que escuchas es: ¿Ya llegaste? y la verdad existen un sin numero de respuestas para tal burrada, como: “sorpresa soy un holograma, de hecho estoy en Hostotipaquillo en una fiesta, nos vemos mañana”.
Cuando alguien comenta: “me robaron el carro” y no falta el zoquete que de inmediato pregunta: ¿quién? como esperando que contestes, mira creo que fue don Ramiro Borbolla el de la tienda...
Cuando en una fiesta se te pasan los tragos y vas al w.c. a devolver lo ingerido, no falta quien desde afuera pregunta: ¿te sientes bien? claro que si pudieras contestar le dirías: of course! solo quiero saber lo que sentían los romanos en sus bacanales.
Al llegar a cualquier restaurante cuatro personas, inmediatamente el capitán de meseros seguro va a hacer la siguiente pregunta: ¿cuatro personas? a lo cual tu deberías responder: ¡qué bárbaro, tus conocimientos de aritmética me han sorprendido! y sólo contaste una vez.
Al llegar al drive trhu de cualquier restaurante de comida rápida, pagas con un billete de 100 pesos, acto seguido el cajero lo observa una y otra vez y después de una larga deliberación te pregunta con tono de duda: ¿recibo 100? seguramente en el entrenamiento para este tipo de empleo debe ser muy riguroso el examen de denominación de los billetes porque los muchachos se ponen muy nerviosos.
Cuando todavía existían los videoclubes con aquellos viejos formatos de video beta y VHS y repito sólo eran dos, al llegar a la caja el chavo que te atendía observaba lentamente el video y después de un rato te miraba a los ojos y con tono de duda preguntaba: ¿VHS? y tu decías (para ti mismo) ¡bravo! aprendió la diferencia, el grande es VHS y el pequeño es beta.
Cuando vas a comprar zapatos y por fin encuentras los que te gustan, los pides en ocho y medio y esperas media hora a que te los traigan, sólo para que la señorita te pregunte: ¿disculpe no tengo en ocho y medio pero se los traje en seis, está bien? y no se que es lo que esperan que uno conteste tal vez ¡sí, me los llevo y los cuelgo en el retrovisor!
Cuando ibas a cargar gasolina y te ubicabas justo en la bomba del combustible de color verde, acto seguido el dependiente te preguntaba: ¿va a querer de la verde?
A la entrada del cine nunca falta el sujeto que con el ánimo de sacar plática te va a preguntar lo siguiente: ¿está buena la película? y por supuesto tu contestas: “pues dicen que sí”, sólo para contribuir con la retahíla de tonterías que se pueden generar de manera espontánea con un desconocido.

Que la disfruten.

Suerte.

2 comentarios:

Behk dijo...

Estuvo bueno, creo que a lo largo de mi vida he escuchado casi todas las preguntas.

Héctor Gutiérrez dijo...

Es que se vuelven tan comunes como respirar. Ni cuenta se da uno cuando las suelta.

Saludos