domingo, 13 de septiembre de 2009

La cajita de Estafeta – Pritti Guman

Paseándome por los blogs tapatíos me encontré con este texto-ensayo de Eunice García, una joven becaria amante de los gatos y de los hombre imposibles.

Me tomo la libertad de copy-pastearlo al más puro estilo blogueril, (bueno, sí me dio permiso) y les dejo con este ensayo femenil feminista, directamente de La Cajita de Estafeta, antes Cuentos de una Ociosa.

Que lo disfruten.

Pritti Guman

Una creería que nacer bajo el cuasi signo zodiacal XX sería más que suficiente para formar parte del catálogo femenil mundial, pero no. Resulta que sólo algunas damas fueron bendecidas con ese exquisito don de la híper feminización femenina*.

Descendientes directas de Afrodita y herederas naturales de la infinita paciencia de Penélope; creadoras legítimas de métodos, rituales y artificios, cuyo único fin es el de evidenciar la verdadera esencia femenil.

Las mujeres feminizadas, además de tener un equilibrio extraordinario que les permite flotar sobre tacones kilométricos, son poseedoras de una vista extraordinaria que les posibilita reconocer más de 20 tonos de púrpura, 40 de magenta y 25 de salmoncito fiusha.

Entrenadas en gimnasios exclusivos para damas, las mujeres híper feminizadas, son capaces de levantar hasta cinco veces el peso de sus implantes.

Ser parte de este selecto grupo de señoras-y señoritas- implica conocer la diferencia entre el rubio caoba cenizo, el rubio muy claro caoba y el rubio semi cenizo con luces de caoba; es necesario también conocer las 47 combinaciones posibles entre una mascada negra y una bolsa color tinto, y resulta imprescindible probar por lo menos quince de los 400 diseños de uñas de acrílico y cristal que ofrece el saloncito de la esquina.

La mujer híper feminizada reconoce la diferencia abismal que hay entre una extensión de cabello artificial y una de cabello de doncella vegetariana hindú, y siempre sabrá cual es el ángulo necesario para aplicar el rímel de hueso de mamey con extracto de aguacate, y jamás jamás permitirá que un grumo se forme en aquellas pestañas postizas que están de súper moda en Paris.

¿Cómo distinguir a una mujer común y corriente de una de estas musas? la mujer común y corriente se conformará con ponerse algún brillito barato en los labios, polvillo de color incierto en las mejillas y cepillará su cabello con lo primero que encuentre a la mano (esto le tomará aproximadamente de 5- a 15 minutos); en cambio, la mujer híper feminizada -representante auto elegida del género-delineará sus labios con un lápiz rojo quemado zarzamora 4, aplicará labial cereza pasional nipona y sellará sus labios con brillo nacarado vainilla. Polveará primorosamente sus mejillas- ¡cachetes jamás!- con la base 15 bronceada del Congo y moldeará su cabello (extensiones incluidas) copiando el look de alguna de las esposas más fashion de los mandatarios más poderosos del mundo (de acuerdo a la revistas Quién y Caras). Esto le tomará alrededor de 2 o 3 horas.

Aquellas que gustamos de usar el mismo pantalón durante toda la semana y que apenas podemos diferenciar el amarillo pollo del amarillo huevo, podríamos sentirnos un poco avergonzadas, ordinarias, corrientes. O mejor, como yo ahora lo hago, podemos acudir a una verdadera gurú de la feminidad humana: la exquisita y sensual Niurka Marcos.

Gracias, Eu. Algún día encontrarás guardián para el escuinclo.

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