jueves, 22 de octubre de 2009

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QUE HABLA DE LOS QUE TENDREMOS QUE PAGAR MÁS POR DECISIÓN DEL GOBIERNO.

Entre que son peras o manzanas, que si sí los aceptan o que si no, que si es más o es menos, los mexicanos estamos sufriendo del Síndrome de la Gónada Levitante, que sube y sube, hasta amistarse con las amígdalas.

O dicho de forma coloquial, con perdón de las damas que amablemente visitan esta, su humilde Cachimba, nos tienen con los huevos/ovarios en el pescuezo.

Según se ve en la Blogósfera, la Pajarósfera y la Caralibrósfera, algunos ya están monetizando cada post, twit o estado que tengan a bien subir, postear o actualizar, sin contar las descargas P2P, la visión de imágenes porno y vídeos porno en línea, o las búsquedas de su tarea contenido interesante en la red.

Antes que nada, para que no panda el cúnico, hay que aclarar que dichos impuestos (internet, bebidas alcohólicas, cigarros, telefonía, etc) todavía no han sido aprobados.  Y que entran en vigor hasta el 2010.  Digo, porque en la mañana estaba una señora en la tienda que preguntaba cuánto costaban ahora las cervezas...

Definitivamente la economía en México sigue estando por los suelos.  Y estamos, como con Zedillo y anteriores, en un pozo profundo.  Solo que ahora se nota más porque nos enteramos por muchos lados.  Y nos damos la oportunidad de opinar de manera más abierta y pública.  Y esto genera que la ola se parezca a un Tsunami, alimentado por los mass media y las redes sociales, que tienen opinión propia.

Definitivamente, también, las estrategias del gobierno se ven bastante contradictorias.  E ineficaces.  Mira que hablar de generar empleos en la mañana, y por la noche desemplear a 40,000 resulta irónico, sarcástico, burlesco y descerebrado.  Y la cosa seguirá.

La recaudación fiscal en México es por demás deficiente.  Se estima que el 20% de los causantes son los que mantienen el país, mientras que el resto se hace el occiso.  Esto, hablando del 100% de las personas físicas y morales que se encuentran activas fiscalmente.  Y que son poco más del 30% de la población trabajadora.

Es decir, que solo 60 de cada mil mexicanos paga sus impuestos de forma cabal.

De los empresarios y políticos se puede hacer un libro, explicando cómo es que tienen tantas dispensas fiscales, tratando de averiguar por qué a ellos sí les devuelven el IVA que pagan, muchos de ellos -los políticos- con dinero que no es suyo, buscando la fosa donde quedó sepultada la frase "PAGA MÁS QUIEN MÁS CONSUME"...

Dice el ministro Mariano Azuela, hablando de los sueldos de los funcionarios, que (copio y pego):
esa situación debe tener como correspondencia “una remuneración decorosa”, que les permita vivir sin otro tipo de preocupaciones que podrían disminuir esa independencia
 Y pregunto: ¿Y es que los demás no merecemos vivir sin otro tipo de preocupaciones, que no sean sacar adelante nuestro trabajo, a nuestra familia y a nosotros mismos?  Digo, porque si no voy a ir pensando seriamente en hacerme diputado.

Porque yo pago, de mi salario, mi comida, mi transporte, mi entretenimiento personal...  Y gano mucho menos que algunos.  Más o menos el 15% de lo que gana el Gobernador.  (tengo que admitir que las cervezas de los viernes en Manzanillo las pago a precio reducido, pero es por arreglos comerciales con el dueño del bar) Y tengo que aclarar también que yo lo gano al mes, y él a la quincena.

Bastante diferente es la situación en países desarrollados, en los que piden pagar más impuestos, para ayudar a la economía.

Pero en México, los mexicanos estamos acostumbrados a joder al otro, a querer tener más, a hacer la tranza, a detener a los demás para que no crezcan.  Y esto es lo que hace que todo aquel que tiene el poder, sea tiendita, taller, fábrica o gobierno, haga que se cumpla la voluntad de Dios en las mulas de su compadre.

Lamentablemente, la idea de que todos cambiemos nuestra mentalidad chocará con innumerables "cámbiala tú, si tanto te interesa" y esto no nos deja salir del lodazal que nos tiene detenidos.  O habrá alguien que sí cambie pero, al encontrar que es el único, se desanimará y regresará a su cangrejismo habitual.

El conformismo nos domina, junto con una extraña manera de establecer prioridades, revuelto con inocentismo a lo Pedro Infante.  Lloramos porque no nos alcanza la quincena mientras compramos cevezas "para todos".  Nos quejamos de lo cara que está la vida, y seguimos conectando el PlayStation y la LCD nuevas.  Criticamos duramente la corrupción, dándole veinte pesos al de la gasolinera para que nos haga la factura por el doble.  Aplaudimos la incautación de películas piratas mientras buscamos un crack para el Windows equispé.

Y la delincuencia deja de ser exclusiva de desempleados y marginados sociales, convirtiéndose en el modus vivendi de gente que busca la forma fácil de hacerse de dinero.

Mientras tanto, en el Salón de la Justicia, los gobernantes siguen jugando al Turista, vendiendo y comprando posiciones para ver quién gana.  Y demuestran que si hay algo que no les importa ni tantito, es la opinión de sus electores, de sus patrones, que a fin de cuentas nosotros los pusimos ahí.  Claro que no van a estar preguntando por cada decisión a tomar, pero podrían, y deberían, pensar en que realmente los que van a disfrutar de sus gestiones son los mexicanos, no solo ellos.

Pero en fin, que el circo sigue la función, y no se ve forma de cambiar el programa.  Por lo menos fácilmente.

Ahora bien, si alguien de ustedes tiene alguna idea de cómo hacerle, pues vamos a darle, que cada vez estamos más cerca del precipicio...

Suerte.

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