sábado, 7 de noviembre de 2009

Ver, no tocar

Encontrábame el otro día rebuscando en Twitter un enlace, y me (re)encontré con una pregunta que hacía el reportero-comentarista de noticias mexicano Javier Alatorre, y que dice así:


Hey una consulta. debe un reportero intervenir para evitar que maten una tortuga a palos o debe solo retratar la realidad?”


Como mera costumbre de interacción, le respondí:


hgutierrezv @Javier_Alatorre cambia lo de "una tortuga a palos" por "inocentes/niños con balas/bombas" y busca otra vez la respuesta.”


Y así quedó, encontré el enlace que buscaba, leí lo que necesitaba y me puse a hacer otras cosas.


Pero la pregunta del señor Alatorre seguía rondándome la cabeza.


Y cada vez que lo hacía, venía junto a la imagen de Kim Phuc, corriendo con el cuerpo lleno de napalm.



Me di cuenta entonces de la trivialidad de la pregunta, al preocuparse por una tortuga -que sí, está en peligro de extinción y bla, bla, bla- más que por una vida humana.


Para que se lo vayan sabiendo, considero a organizaciones como PETA, WWE y similares como una buena idea llevada a límites radicales. El fin es bueno, pero los medios los considero exagerados.


Just my opinion.


Pero bueno.


(El texto a continuación lo escribí hace como 15 años, y lo pongo tal cual, sin cambiarle nada, así que, si está fuera de realidad, ruego me disculpen, que solo es para compartirlo.)


Los reporteros, concretamente los que cubren conflictos bélicos, accidentes, desastres naturales, acciones policiacas y la nota roja, son personas que tienen la función de presentar al mundo, en palabras o imágenes, lo que sucedió en el momento, con lujo de detalles, de una forma realista.


El reportero no puede dejar a un lado la cámara o el micrófono para socorrer a un herido, porque por eso no le pagan.


Los Pulitzer son para las mejores fotografías y los mejores reportajes, no para las mejores curaciones ni para el que limpie más heridas.


Y el público desea conocer las cosas a detalle, y se sentirá decepcionado si, al buscar el reportaje del atentado, se encuentre con una nota breve que diga “El reportero no entregó su nota porque estaba en una ambulancia aplicando sueros y oxígeno a los heridos”.


El reportero, por su parte, tiene como aliciente a muchos que se han vuelto famosos por una fotografía tomada en el momento justo, a otros que se han vuelto más ricos por lo mismo, y a otros que han perdurado a través de su obra a través de las generaciones.


Estar en el lugar de los hechos no es fácil, es una lucha constante con quien tenga la autoridad en el lugar, contra el que no, y contra los demás reporteros.


Es también una lucha por su propia vida, por seguir un día más, por salir vivo.


Es también una buena cantidad de paciencia, de suerte, de oportunidad, de saber en dónde, cuando y con quién estar.


El reportero tiene que dejar guardada su opinión, sus creencias, su coraje y su miedo. Tiene que olvidar el altruismo y la compasión.


Sus prioridades son solamente su vida, su equipo y su trabajo.


El reportero no puede tener en su mente ese cuestionamiento: “¿lo ayudo o sigo registrando su agonía?”


El reportero no puede ser humano...


Este texto fue escrito en septiembre de 1995, para un trabajo escolar.


.....


Ahora, y soy el que pregunta ¿debe un reportero intervenir en cualquier situación en la que se encuentre, o solamente debe ser un espectador-informante, al margen de la situación?


Opinen, que es gratis.

2 comentarios:

pelado1961 dijo...

Creo que lo que estás planteando es un dilema que ya tiene siglos sin resolverse.
Digo, porque dejando de lado al reportero y la situación que éste elige "retratar" en vez de hacer algo por aminorarla, me parece que todos andamos en la misma.

Nos vamos a la cama todas las noches y dormimos como troncos, sabiendo que hay gente (mucha) que no tiene esa suerte (porque no tiene cama ni casa donde ubicar la cama ni la panza llena como para dormir tranquilo).
Sabemos y toleramos, esperando que alguien (el Estado, la Iglesia, quién sea) lo solucione.
Y sabiendo que no lo van a hacer.

Creo que ni el reportero puede darse el lujo de ser humano ni se lo permiten tampoco al hombre común y corriente.
Me dejaste pensando, Héctor.

Va un abrazo, amigo.

Héctor Gutiérrez dijo...

Creo yo que el reportero ni siquiera puede plantearse esos interrogantes, ya que entrar en ellos le hace perder su esencia.

La pregunta del reportero me llamó la atención precisamente porque hace mucho no la escuchaba, y más porque el motivo de su cuestionamiento era una tortuga...

En fin, que cada cabeza es un mundo, y cada quien tendrá que hacer lo que le dicte su conciencia y lo deje dormir tranquilo.

Se multiplica y retorna el abrazo.