jueves, 16 de septiembre de 2010

Bicentenario

200 años de algo.



Imagen tomada del Blog Ego Sum Qui Sum

Póngale a la musiquita mientras lee


La Historia la escriben los vencedores. Y la editan los gobernantes posteriores. Y la cambian los incómodos. Y la tiran a la basura los encargados de los libros de Texto.


Y termina uno festejando al traidor y oprobiando al verdadero caudillo.


Pero el asunto a tratar no es ése. Porque voy a terminar con dolor de estómago.


El asunto que me interesa es la actualidad de mi país. Actualidad que no merece ser festejada. País que no merece esa actualidad.


La denominada "Guerra contra el Narco" que sostiene el gobierno contra los cárteles de la droga está siendo claramente dominada (que no ganada) por los malos, lo queramos ver o no. Más y mejores armas, muchísimas más municiones, menos amor por la vida...


Dice Felipe Calderón: "Han sido dos muy buenos días para México. Qué bueno. Ojalá tengamos muchos de estos, con todo y nuestros problemas." 


Digo yo: Tendrían que haber sido dos muy buenos días para México. YA SIN PROBLEMAS.


Pero, mientras las autoridades se desgañitaban gritando, agitando banderas y tañendo campanas, mientras a sus espaldas se quemaban millones de dólares en juegos fuegos artificiales, aparecían ejecutados con sombrero de charro -si hasta los sicarios tienen sentido del humor- y seguían los enfrentamientos entre "grupos armados" y el ejército.


El temor que se vive fue valientemente disimulado (o estúpidamente ninguneado, según se vea) por la población que salió en la noche al Grito, y que salió al día siguiente al desfile. Aunque no así por las autoridades, que tenían policías Municipales, Estatales y Federales trabajando al 100%. Además de al Ejército y a los Grupos Especiales. 


Hubo amenazas, confesaron hoy las autoridades.  Pero ahora ni siquiera le mentaron la madre al Preciso con tanta vehemencia como era de esperar. Fue exactamente igual que en años anteriores.


El meollo del asunto en esta guerra "Contra el Narco" es que el gobierno está actuando al American Way, metiéndose en donde no tiene que meterse de una forma en la que no tiene que meterse.


La verdadera guerra del narco es entre los cárteles mismos. Y los elementos policíacos y militares a los que han ejecutado estaban envueltos en la red de corrupción.


Y mientras sigan las detenciones de cabecillas regionales, seguirán los enfrentamientos, ya que los del bando que queda en desventaja tienen que cuidar la plaza de los contrarios, que llegan a apropiársela.
No estoy diciendo con esto que deban dejarlos que hagan lo que quieran.  A lo que voy es a que, sin tener el panorama claro, el gobierno no puede entrar a repartir trompadas, porque le va a pegar a buenos, regulares, malos y peores.  Y se las van a devolver una por una.


Por desgracia, el problema real reside en las personas que cooperan, desde el lado del gobierno, en facilitar los movimientos de los señores estos. Unos lo hacen por gusto, otros por necesidad, otros más, porque no tienen opción.  Esa corrupción no se puede detener.  Por lo menos no tan fácilmente como lo quieren hacer: quitando a unos y poniendo a otros.  Porque los malos buscan tener control sobre el papel que representa esa persona para su comodidad, no sobre la persona en sí. Al que pongan lo comprarán. Si no se vende, lo alquilarán por horas, y si no, lo quitarán con sus propios métodos.  Y lo harán hasta tener ahí a alguien que les sea útil.  Normalmente, todo el que comprenda la frase "Déjanos trabajar y te pasamos una lana. Si nos estorbas, tú y tu familia van a sufrir mucho", se vuelve corrupto.


Sí, a mi también se me vino a la mente poner a pura gente que no tenga madre familia.  Pero no es tan fácil.  


Porque además debe ser gente que sepa qué va a hacer.  Y que lo haga bien.  Y preparar desde pequeños a un grupo de huerfanitos para que sean los que nos cuiden, me recuerda a cierto señor de costumbres raras y bigote característico...


Por una característica geográfica, México es paso obligado desde el Sur hacia el Norte, viajando por tierra.  Y es por eso que resulta tan codiciado: es la calle que hay que cruzar para llegar a los Estados Unidos de América.  Y los mexicanos que están sufriendo por no poder tener empleo, seguridad social, alimentos ni educación, se vuelven fáciles de convencer para convertirse en empleados de los cárteles.  Y en carne de cañón.


Lamentablemente, la solución a todos los problemas que vivimos en el país no es fácil.  Podemos cambiar a todos y cada uno de los que puedan ser cambiados, y las cosas terminarán igual.


La estrategia a seguir debe estar fundamentada en un amor y respeto a la Patria, entendiendo primeramente qué es y para qué nos sirve.  De ahí, comenzando con las autoridades, hacerles entender que fueron elegidos para ser SERVIDORES de los habitantes del país, y que como tales deben hacer lo necesario para que éste crezca.  Seguir después con una reestructuración de las Leyes, que resultan, en muchos casos, obsoletas e irrisorias en sus castigos.


Y luego, de una buena vez, borrar de la mente de todos esa actitud egoísta que no nos deja crecer, que nos hace olvidar a los demás para buscar únicamente nuestro beneficio personal, que hace que tener más bienes que los demás sea la finalidad de nuestras vidas, no sólo la retribución a nuestro trabajo.
Así, paso a paso, poco a poco, tenemos que reconstruir a México, tenemos que levantar el cúmulo de basura y escombros que han quedado, y rehacerlo.  Más fuerte, más firme, más honesto, más verdadero, más Mexicano, más nuestro.


¡VIVA MÉXICO!


P.D. En lo que estoy escribiendo este texto, sigue la delincuencia haciendo de las suyas.

No hay comentarios: