domingo, 17 de marzo de 2013

Decisiones, decisiones

“Te tomas la cápsula azul, se acaba la historia. Despiertas en tu cama y crees en lo que sea que quieras creer. Te tomas la cápsula roja, sigues en el País de las Maravillas y yo te enseño qué tan profunda es la madriguera del conejo.”

Morpheus. The Matrix.

matrixpills

Cuenta la leyenda que hace algún tiempo, una joven salió de su casa, llegó a la esquina y se dijo: “¿me voy en taxi o en autobús? Si me voy en taxi no hay problema. Pero si me voy en autobús, hay dos posibilidades: que me vaya de pie o que me vaya sentada. Si me voy de pie, no hay problema. Pero si me voy sentada, hay dos posibilidades: que me toque junto a una mujer o que me toque junto a un hombre. Si me toca junto a una mujer, no hay problema. Pero si me toca junto a un hombre, hay dos posibilidades: que sea casado o que sea soltero. Si es casado, no hay problema. Pero si es soltero, hay dos posibilidades: que no quiera ligar conmigo o que quiera ligar conmigo. Si no quiere ligar conmigo, no hay problema. Pero si quiere ligar conmigo, hay dos posibilidades: que sea feo o que sea guapo. Si es feo, no hay problema. Pero si es guapo, hay dos posibilidades: que le diga que no o que le diga que sí. Si le digo que no, no hay problema. Pero si le digo que sí, hay dos posibilidades: que me invite a cenar o que no me invite a cenar. Si no me invita a cenar, no hay problema. Pero si me invita a cenar, hay dos posibilidades: que no me invite a bailar o que me invite a bailar. Si no me invita a bailar, no hay problema. Pero si me invita a bailar, hay dos posibilidades: que no me invite una copa o que me invite una copa. Si no me invita una copa, no hay problema. Pero si me invita una copa, hay dos posibilidades: que no me emborrache o que me emborrache. Si no me emborracho, no hay problema. Pero si me emborracho, hay dos posibilidades: que no lo bese o que lo bese. Si no lo beso, no hay problema. Pero si lo beso, hay dos posibilidades: que no hagamos el amor o que hagamos el amor. Si no hacemos el amor, no hay problema. Pero si hacemos el amor, hay dos posibilidades: que no me embarace o que me embarace. Si no me embarazo, no hay problema. Pero si me embarazo, hay dos posibilidades: que sea niña o que sea niño. Si es niña, no hay problema, pero si es niño, hay dos posibilidades: que no le gusten los videojuegos o que le gusten los videojuegos. Si no le gustan los videojuegos, no hay problema. Pero si le gustan los videojuegos sí hay problema, ¡porque a mí no me gustan los videojuegos! Así que mejor me voy en taxi.

Cuando tengo que tomar una decisión difícil, siempre recuerdo esta historia, porque considero necesario pensar a futuro en la repercusión de lo que decida. Y en las variables.

Algunas veces tomo, a pesar de todo, decisiones que son menos acertadas que otras. Y esas veces, viendo los resultados, pienso en la otra opción, y en lo que habría pasado si me hubiese decantado por ella. Pero también tomo decisiones acertadas. Y también pienso en el desastre que evité. Evito, también, utilizar el “hubiera”, porque dicen que no existe. Yo digo que sí existe, y que es el pretérito pluscuampenedejo del verbo “La cagaste Burt Lancaster”. (Porque Eluviera sí existe).

Decidir entre usar la camisa blanca o la negra, el pantalón nuevo o el que ya tiene seis meses, las botas de trabajo o los zapatos, puede ser fácil e irrelevante si voy a la farmacia. Pero, en cambio, si voy a ir a trabajar, o a una reunión de trabajo, se vuelve más complicado.

Y hay decisiones que afectan no sólo a mí, sino a otros que están junto a mí: familia, amigos, compañeros de trabajo. Es entonces cuando comienzan las dificultades. Porque no puedo pensar en mi beneficio cuando sé que habrá algunos que padecerán las consecuencias. Y busco la forma de minimizar los daños.

En estos días, estoy en una etapa de tomar decisiones. Ya lo venía planeando, pero ya estoy en el momento de tomar las riendas y dirigir yo al caballo.

Tal vez habrá algo de lo que al tiempo me arrepienta. Pero sé que, el día de hoy, en estas circunstancias, es lo mejor para la mayoría.

Se verán afectados muchos ámbitos de mi vida, pero los más importantes obtendrán los mejores resultados. Y retomaré muchas cosas que había dejado a un lado, por haber decidido tomar el camino que ahora dejo. Pero tengo la confianza en que la decisión que estoy tomando es la mejor. Y espero, sinceramente, que así sea.

Ya les contaré cuando suceda. Buenas.

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