lunes, 1 de abril de 2013

Raspado, y agitado.

Versión de la polka Las Bicicletas con Mariachi y letra.

Pedaleando bicicletas ajenas.

Y no me refiero a andar magreando a las novias-esposas de los amigos.

Me refiero a que, a pesar de que el ciclismo es para mí el mejor deporte del Mundo Mundial, ni tengo bicicleta y, según los médicos, no debo andar en bicicleta. Pero vámonos por orden.

Desde siempre me ha gustado andar en bicicleta. Esa fragilidad, ese saber que todititito el control está en tus manos, ese viento en la cara, esa libertad de sentir que vas casi volando, esos batacazos contra el suelo, esas ancianitas que se te atraviesan… Además de, claro, hacer ejercicio, no contaminar, no ocupar mucho espacio, y esas cosas tan bonitas por las que todo el mundo, menos los verdaderos ciclistas, se preocupan.

En octubre de 2001, mientras trabajaba, sufrí la dislocación de la rótula derecha, no tuve rehabilitación, y me acostumbré a hacer más esfuerzo con la rodilla izquierda. Pero resulta que el motivo de la dislocación es que los huesos de mis rodillas están más desgastados de los lados externos. De ambas rodillas. Así que, en cualquier momento, puedo sufrir la dislocación de la izquierda. Qué locas, ¿no?

Luego de muchos años (prometo no extenderme demasiado en la narración de mis pesares porque, aunque este es un blog personal, pues no se trata de estarles contando solamente mis asuntos de la salud, que no hay que ser. Pero bueno, me desvío.) en los que no hice nada por atenderme las rodillas, me sometí a una operación correctiva, ya que resultaba molesto para mí y para los que me acompañaban, que cada vez que subiera una escalera, las rodillas me sonaran como bolsa de papas fritas.

Pasó, pues, la operación, y vino la rehabilitación. Una rehabilitación que no pasó de dejarme como estaba antes de la operación: apto para caminar. Eso sí, sin ruido. Pero la parte en la que caminaba por horas, o corría como alma que lleva el diablo, o trepaba bardas, como las golondrinas de Becquer, esa no volverá.

Ahora, con dos vástagos que gustan de andar en bicicleta, vuelvo un poco a las andadas –rodadas queda mejor- y agarro la bicicleta del mayor y pedaleo por unos diez minutos. No más, porque mi puerquecito me grita que me baje, y porque mi hijo también. Me resulta más fácil quitarles la Wii que la bicicleta. El menor me la presta, pero realmente no es lo que acostumbro.

El día de hoy fuimos a la Unidad Deportiva Plan de Ayala, o Parque San Rafael, como es más conocido. En esta unidad está habilitada una pista de BMX así con sus cerritos y sus peraltes y toda la cosa. Yo, que soy muy macho, le arrebaté la bicicleta a mi hijo y, al grito de “THIS IS SPARTAAAAAAAAA!”, que cambió a “¡ECHEN PAJAAAAAAAAA!”, me aventé a recorrerla, así, sin calentar, sin conocerla… Ahora la conozco muy bien. Tiene una bonita vista a ras de suelo, y los árboles se miran lindos desde abajo… Pero esa es otra historia, ya se la contarán mis hijos a sus hijos: “jajajaja y el abuelo que sale y jajajajaja la bicicleta jajajajaja con las purititas nalJAJAJAJAJAJA… ais, el abuelo…”.

Así pues, estoy pensando en comprarme una bicicleta mía de mí. Para usarla yo. Y estoy indeciso. Mi presupuesto está más para seguir a pie, pero haré un esfuerzo y me compraré una, aunque sea usada. Y a plazos. Y barata. O regalada.

Mis opciones son: (las imágenes son meramente de ejemplo. No corresponden ni a marca ni modelo)

1- una bicicleta de montaña, sin suspensión.

bici 1

2- una bicicleta de carreras.

bici 2

3- Una bicicleta de cartero. O lechero. Sin cambios y con frenos de varilla. Y asiento de cuero y todo eso…

bici 3

Y este, señores, es mi propósito para este año. Y lo voy a cumplir, cueste lo que cueste. Y los dejo porque la espalda me está matando…

2 comentarios:

merilorette dijo...

Yo solo puedo decir que si tienes que subir la bicicleta cuatro pisos no compres la de lechero (been there)

Hector Gutierrez dijo...

Por suerte, vivo en planta baja. Me imagino que ha de ser mortal trepar cualquier cosa que pese más de diez likos y mida más de un metro por cuatro pisos...